Vamos ahora a adentrarnos en uno de los primeros textos del Nuevo Testamento, uno de Marcos. Nos servirá para recalcar las tiranteces entre Jesús y el Mesías esperado por los judío además de saber más sobre el significado de lo que realmente es la fe. Veamos qué nos dice:

"Después de algunos días entró de nuevo en Cafarnaún y se corrió la voz de que estaba en casa. Acudieron tantos, que no cabían ni delante de la puerta. Jesús se puso a anunciarles el mensaje. Le llevaron entonces un paralítico entre cuatro. Pero, como no podían llegar hasta él a causa del gentío, levantaron la techumbre por encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla en que yacía el paralítico.

Jesús, viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:

-Hijo, tus pecados te son perdonados.

Unos maestros de la ley que estaban allí sentados comenzaron a pensar para sus adentros:

-¿Cómo habla éste así? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?

Jesús, percatándose en seguida de lo que estaban pensando, les dijo:

-¿Por qué pensáis eso en vuestro interior? ¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirte: ¿Levántate, carga con tu camilla y anda? Pues vais a ver que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder para perdonar los pecados.

Entonces se volvió hacia el paralítico y le dijo:

-Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

El paralítico se puso en pie, cargó en seguida con la camilla y salió a la vista de todos, de modo que todos se quedaron maravillados y daban gloria a Dios diciendo:

-Nunca hemos visto cosa igual."


Marcos parece pretender hacernos creer que él sí sabía lo que aquellos “maestros de la ley” pensaban en aquel momento relatado. Jesús, al ser Dios, se supone conocería de todos los pensamientos de las personas que estaban en aquella casa, pero Marcos, ¿por qué conoce lo que pensaban aquellos maestros hasta el punto de exponerlo con tanta exactitud?. Si Marcos hubiera estado presente en aquella casa no conocería lo que realmente pensaban, ni aún con las palabras de Jesús cuando les preguntó por qué pensaban de aquella manera. Pero vemos que Marcos se permite el lujo de explicitar lo que tenían en sus mentes. Creer que a Marcos se lo contasen los dos apóstoles con los que tenía una estrecha relación, Pedro y Pablo, y fueran estos los que le transmitiesen toda la información, no despejaría este mismo problema. Y creer que Marcos pudo haber estado en aquella escena es muy poco probable ya que estos textos fueron redactados por los años 60-70, lo que nos dice que Marcos habría alcanzado una edad muy difícil de alcanzar por aquella época.

Si se tiene la suficiente fe, se creerá entonces que Jesús se lo habría contado luego de ocurrir, para que Marcos dejara constancia a los cristianos de sus hazañas, lo que indicaría que tuvo que volver décadas después de su muerte-resurrección o que fuera el Espíritu Santo el que en numerosas ocasiones contase con pelos y señales aquellas hazañas a los escribas (los llamados Marcos, Lucas, Mateo y Juan, por nombrar sólo a algunos), lo que reflejaría muy poca eficacia de Jesús en comunicar a los hombres lo que realmente quería transmitir en la Misión que le encargó su Padre. Lo primero que debemos hacer para creernos este tipo de historias es tener la mente de un niño, ya que sólo así careceremos de actitud crítica y racional frente a los acontecimientos que se nos presentasen, y podríamos entender como verdadero un texto de este tipo. Todo lo que la lógica nos indica es que es un texto inventado, falto de fiabilidad y prestado a la imaginación. Lo que nos lleva a pensar que para los creyentes la Biblia sólo llega a ser lógica cuando se prescinde precisamente de la misma lógica.

Más importante y no menos llamativa es la reacción de Jesús en el relato. Todo cristiano sabrá que a Dios se le debe atender mediante rezos, y suplicarle para que guíe nuestras vidas, siendo la fe en Él la fuerza que nos ayudará en la vida. En la actitud de Jesús se refleja este mensaje, permaneciendo dentro de la casa parado, sabiendo que cargaban cuatro personas a un paralítico que pretendía tomar contacto con Él, y que no tuvieron más remedio que abrir un boquete en el tejado de la casa para poder entrar, todo ello ante la mirada de Jesús, como si estuviera pensando “yo nunca voy a ir a resolver tus problemas, tendrás que venir tú a mí” NOTA. Esto es lo que enseña la Iglesia, es el cristiano el que debe acercarse a Él para conocerle porque sabemos que no moverá un sólo dedo para ayudar, denotando un egocentrismo y narcisismo total en su persona (divina), cosa normal pues es ni más ni menos que Dios y nosotros unos don nadies. Lo más importante, y lo que impulsa una supuesta actuación por parte de Él, es creer en Él, porque como no creas estarás perdido, y nunca acudirá en tu ayuda. Imaginaos cómo les irá en sus vidas a todas aquellas millones de personas que no tienen a este Dios como suyo.


NOTA: ¡ojo!, que hubiera pensado esto es sólo una suposición mía, pues nunca sabremos lo que realmente pensaba como para afirmar algo así, no pretendo ser como Marcos e inventarme el relato.