De:  mí en el 2013,

Para:  mí misma en el 2000.

 

Patricia:

Sé que esta carta será muy difícil de leer y sé que hoy por hoy tu no tienes ni la más mínima duda de que lo que estas haciendo es no solo correcto, sino que es tu destino, es la voluntad de Dios, sin embargo, ne-ce-si-to me escuches por un momento. Lamento ser yo la portadora de este mensaje pero querida, permíteme decirte que eres una total y absoluta borrega.

Hace unos años te levantabas muy temprano para llegar a tiempo a la escuela. Tu prisa no eran las clases, no, tú lo que querías era alcanzar a llegar a la capilla de la primaria para rezarle a la virgen de Guadalupe que hubiera paz en el mundo y comida en África. Estabas en una escuela católica, con monjas, libros de catecismo y un escapulario en el cuello. Ahora, te encuentras realmente horrorizada ante imagines de Cristo crucificado (las cuales no hace mucho besabas cada domingo), te parece una herejía rezarle a la Virgen o a cualquier Santo y crees de forma absoluta que si no aceptas a Jesús en tu corazón antes de morir te irás al infierno. Hoy estas en una secundaria Presbiteriana.

Si seguimos los patrones, supongo que si haces la preparatoria en Arabia Saudita te veré memorizando con ahínco el Corán, cubriéndote con una burka y juntando dinero para peregrinar a la Meca. Si después estudias la carrera en la India mandarás a volar la burka e irás a clases de Yoga tras un desayuno vegetariano y estarás hablándole a Mexicana de Aviación para cambiar tu vuelo de la Meca a Varanasi donde meditarás sobre la reencarnación. No obstante, si llegando a Varanasi te enamoras de un chico judío, paso media vuelta y derechito a estudiar la Torá hasta que te acepten en la Sinagoga y ¡Mazal tov!

Le estas empeñando tu vida a la autoridad en turno. Todo tu trabajo par ser “una buena cristiana” no te esta haciendo una buena persona, te hace una borrega que cree que esta progresando moralmente. Piensa, ¿qué valor tiene el seguir algo sin cuestionarlo, sin estar genuinamente convencida de lo que implica? Yo sé que no te esta agradando lo que escribo, pero también se que sientes mucha curiosidad y esa curiosidad es tu llave al pensamiento crítico y la libertad mental.

No vas por tan mal camino, el rollo de andar curiosa y preguntar “de más” se te ha dado desde chiquita. En una cultura donde “calladita te ves mas bonita” haz mostrado tu desacuerdos con la Iglesia. Nunca te ha parecido sensible la idea de que lo sacerdotes no puedan tener una pareja y la idea de que la madre de Jesús es virgen te sigue dando comezón en la cabeza. Tener esas inquietudes es una cosa, abrir el pico y vocalizarlas es harina de otro costal, así que te aplaudo todas esas veces que por curiosita terminaste en la oficina de la Madre superiora, pero hoy necesito mostrarte algo más.

Observa como te comportas, lees la historia de los dioses aztecas con tus lentes de antropóloga, y ¡obvio! piensas “Huitzilopchtli y Tláloc son invenciones humanas creadas para darle explicación a los fenómenos naturales en un mundo donde la ciencia moderna no existía para esclarecerlos”. Tratas igual a la mitología griega, ¡pues claro! “Son historietas resultado de la psique dramática y arcaica del ser humano que sin duda hemos trascendido”. Sin embargo, al observar tu propio historial todo apunta a que si te hubiera tocado vivir en ese entonces, tu serías la primera en ofrecerse en sacrificio para la cosecha del 1400 pues claramente no se te ocurre cuestionar ninguna de las incongruencias a las que te sometes. Prueba de ello es que hoy por hoy, la historia de una serpiente parlante y la misión suicida del hijo de un dios genocida (Génesis 19), misógino, (1 Corintios 11:3) y bipolar (1 Juan 4:8 + Mateo 8:12) distraídamente te cuadra como normal.

¿Ves a lo que me refiero? Distingues con claridad la primitiva necesidad del ser humano de tener una ancla espiritual y entiendes como en el pasado en cada rincón del planeta el hombre inventó historias para llenar ese vacío. No obstante, cuando te toca aplicar la misma lógica al presente, la rechazas, ahí si no, la biblia que no la toquen, porque esa sí es la historia verdadera. Pero ¿qué hay de las otras cientos de historias que dieron consuelo a los demás seres humanos? Entonces, esas son leyendas, pero la tuya es la real... La verdad es que tu narrativa de la creación no es ni la más antigua, ni la más letrada, ni la más original. Tu eres una más de entre muchas invenciones.

La existencia del dios cristiano, el islámico, el judío etcétera, es un mito más, y por popular que sea su fama no lo hace verdadero. Es una historia que a pesar de ser ampliamente creída no esta comprobada. La primer “evidencia” que todos te dan a favor de la existencia de dios es la fe, y la fe por definición es confianza absoluta sin fundamento en hechos ni pruebas. La segunda “evidencia” es “pero si yo lo siento en mi corazón”, claro, así como lo siente un musulmán al recitar el Corán, o un monje Budista al meditar o Dawkins al observar la Vía Láctea. Eso solo demuestra que sientes algo, no que tu particular explicación de la creación es correcta. La tercera “evidencia” son la revelaciones escritas en la Biblia, las cuales no son evidencia en sí. Así como la gran obra de Miguel de Cervantes no es evidencia de que Don Quijote haya existido, o así como el Templo de Atenea no es evidencia de que ella exista.

Dulce niña, mi ambición no es fastidiarte, sino darle un baldazo de agua fría a esa curiosidad que te ha llevado hasta este punto de tu lectura. Quiero que tu curiosidad despierte y se ponga a trabajar. No seas floja, haz tu tarea, el tema del por qué de la vida es demasiado importante como para que dejes que otros lo decidan por ti.

Tu solita tienes que decidir como vivir. Crear tu escala de valores es mucho mas difícil que aceptar reglas sin meterle cacumen al respecto. ¿Qué me dices? ¿qué sin la religión no habría moralidad y el mundo sería un caos? Mito. Tu ya has tomado decisiones muy importantes sobre lo que esta bien y lo que no. Sé que la justicia de género para ti ya es un tema primordial, tan es así que detestas la idea de que una mujer no pueda ser Papa o que la virginidad de la mujer sea medida de orgullo o vergüenza familiar dado que siempre es un hombre el que la toma sin cargar con tal responsabilidad. Piénsalo, si en tu mente hay algo que te permite discernir por ti misma si algo es justo o no, ¿Por qué necesitas de un Códice, Talmud, Corán, Veda, Biblia…? Es tu responsabilidad como ser humano avanzar la causa de la verdad. Copy-paste a las tradiciones y los paradigmas de quienes te rodean es solo conveniente pero nunca te hará trascender.

Espero que esta carta haya llegado no solo a tus manos sino mucho mas allá. Entiendo que estas palabras son muy duras como para que las mastiques de una sola vez. Estoy sacudiendo todo lo que siempre haz creído y lo que en muchas ocasiones te ha dado paz y seguridad, pero observa a tu alrededor, este mundo y esta vida es bella e incalculablemente afortunada. Atrévete a vivir conscientemente, creando y mejorando tu compas moral y a responsabilizarte por tu existencia. No se trata de forzar a nadie, se trata de ser genuina contigo misma y honesta con los demás. De buscar vivir con ética e inspirar que otros avancen en su propia búsqueda también.

Ten las agallas y no te permitas ser una borrega más.

Yo