También la falta de carisma del Papa en comparación con su antecesor es solo una crítica de estilos. Consideremos mejor la substancia de su récord. El Papa Benedicto:

- Absolvió de la excomunión a un obispo que llamó a los judíos “enemigos de Cristo” y que niega la existencia del Holocausto.

- En una entrevista concedida en un vuelo con rumbo a África expresó que los preservativos ayudan a difundir el SIDA, una declaración tajantemente anti-científica (que después se modificó ligeramente para decir que los hombres prostitutos pueden a veces utilizar preservativos).

- No hizo ninguna movilización de fuerzas efectivas para sancionar a los obispos inculpados en los encubrimientos de casos de abuso sexual y en el 2001 emitió ordenes para que la jerarquía de la Iglesia Católica fuera hermética en cuanto a los casos de abuso sexual.

- Pareció dar a entender, tras el estremecimiento de Irlanda con la serie de escándalos a causa de la Iglesia Católica, que la pérdida de la religiosidad del pueblo Irlandés de alguna forma es en detrimento de los propios Irlandeses.

- Adoptó celosamente la doctrina de que las mujeres no deben ser tratadas como iguales, de hecho apoyó la remoción de obispos que tan solo sugirieron el matrimonio para los sacerdotes ó la posibilidad de sacerdotes mujeres.

- Adoptó celosamente la doctrina de que las decisiones en cuanto a la reproducción y el sexo deben ser tomadas por la iglesia y no por los individuos con respecto a su propio cuerpo.

- Impidió y desalentó a monjas que adoptaron posturas progresistas en diferentes rubros.

Lamentablemente el legado del Papa Benedicto es, de hecho, mejor que el de su carismático predecesor cuando se trata del detestable encubrimiento de abuso sexual infantil, pero esto es aún un récord escalofriantemente malo.  ¿Y cómo ha sido justificado?

De acuerdo con el líder de una de las organizaciones más antiguas y hasta hoy con más poder en el planeta, estas declaraciones han sido justificadas por una razón: la religión. Hay millones de personas buenas, bondadosas y decentes que se llaman a sí mismas Católicas. Tal vez ahora mismo es el momento de cuestionar la premisa subyacente. Tal vez es tiempo de reconocer que al ser profundamente adoctrinado en una ideología sin evidencias, un devoto seguidor de una ideología impuesta en su infancia, puede hacer cosas que, sin la religión, nunca cometería. Esto no es una excusa para la injusticia, pero si le da una explicación a su origen.

Por lo tanto, la respuesta de los no religiosos, aquellos que viven guiados por la evidencia, debe ser una respuesta de compasión por la víctimas así como por los perpetradores de injusticias por la religión. Aún más importante es que debemos organizarnos por un mundo donde los niños y las sociedades aprendan abiertamente y con libertad, basándonos en la evidencia, con la razón como el único método - y la justicia y la compasión como únicas metas.

Sean Faircloth, Director de Políticas y Estrategia, Fundación Richard Dawkins para la Razón y la Ciencia


Traducción: Patricia Morales