En Génesis 1:1, los cielos y la Tierra se crean antes de la luz, el Sol y las estrellas (Génesis 1:16). ¡Viendo que científicamente se ha demostrado que es todo lo contrario! El dios bíblico no hizo estos objetos luminosos hasta el cuarto día (Génesis 1:14-19). Y ¿cómo podría ser "la tarde y fue la mañana" en el primer día si no había Sol para marcarlos?

 

Algunos dicen que puede ser la luz de otras fuentes distintas a las del Sol, digamos como la luz divina... Sin embargo esto es caer de nuevo en la típica falacia anfibológica, es decir forzar una anfibología en el texto para darle una metáfora o interpretación que se acomode con la lógica o ciencia actual. Es típico de charlatanes, tramposos abogados y religiosos integristas.

 

¿Por qué el dios bíblico simplemente no mando a escribir esto de forma clara, de tal manera que sus defensores no tuvieran, ni actualmente tengan, que recurrir a la bajeza de la falacia anfibológica? Ya que en vez de aclarar, se confunden y se contradicen más entre ellos.

 

Para empezar, es muy dudoso, altamente improbable que los dioses creadores de todo, existan. Más aún un dios todopoderoso y bondadoso como lo describen muchos de los adoradores del dios bíblico. No hay evidencias de la existencia de dioses creadores de todo y las probabilidades de su existencia, están en su contra. Si todo tiene que tener una causa, entonces todo dios o diosa debe tener una causa. Si algún dios es eterno, entonces el universo también puede ser eterno, de modo que ese argumento no puede tener validez alguna. De hecho es lógico deducir que algo simple suceda solo, a que algo muy complejo suceda solo. Lo muy complejo es ese dios y lo simple comparado con él es el universo.

 

Hacemos este análisis ordenado de la biblia, no porque demos por hecho la existencia del dios bíblico, sino simplemente porque este ejercicio requiere suponerlo para ver sus contradicciones, nada más. En lógica este método de demostración se llama “reductio ad absurdum”, y en el próximo artículo, lo veremos más detalladamente.

 

Ahora bien, suponiendo que exista el dios bíblico, el hecho que haya mandado a escribir la biblia para comunicarnos su mensaje -de manera muy pésima- lo hace, inmediatamente, un violador del libre albedrío, y esto lo veremos en el artículo siguiente al anterior. Ignorando esa violación del libre albedrío, es obvio que su mensaje podría haberlo dado mucho mejor, más claro. Sin embargo un mensaje por muy claro que sea, siempre adolecerá de ser inconsistente o incompleto. Debido a que debe comunicarse basándose, de una u otra forma, en la lógica. Por lo qué esto hace que no se libre del teorema de Gödel, que en el próximo artículo, siguiente al anterior, lo veremos. Lo que demuestra una obviedad: La biblia no es la perfecta palabra o mensaje de un dudoso dios, simplemente no puede serlo, por muy exacto y claro que se hubiera intentado dar ese mensaje.

 

Fuente principal de este artículo: 

http://www.skepticsannotatedbible.com/gen/1.html