En el papel, Colombia es un Estado laico. Sin embargo, para la Asociación de Ateos y Agnósticos de Bogotá (AAAB) la realidad es otra. Ejemplos: un senador que toma citas de la Biblia para argumentar en los debates del congreso, o un procurador que construye un oratorio en su despacho.

Hechos así han motivado a varios ateos de Bogotá a unirse para luchar contra la intromisión de las religiones en las libertades privadas de los ciudadanos. “La religión enseña el no pensar, el no cuestionar las cosas, el tragar entero; todas la ideas deben analizarse de forma crítica”, asegura Ferney Rodríguez, presidente de la AAAB.

Esta organización sembró su primera semilla en enero del año pasado, cuando un grupo de ateos y agnósticos decidió que era hora de pasar de los foros en internet a los hechos concretos. Seis meses bastaron para fundar una asociación que defiende las separación efectiva entre las iglesias y el Estado, y difunde el pensamiento escéptico racional.

Hoy en día más de 50 personas hacen parte de la AAAB. Se reúnen cada mes para debatir sobre distintos temas que les conciernen, como el aborto o la eutanasia. Pagan una cuota de $30.000 anuales para asumir los gastos de funcionamiento de la organización en el desarrollo de plantones, manifestaciones, conferencias u otras acciones.