En un principio, se atisban varios problemas en dicha “carta”. Primero, no hay un enlace que dirija a la carta original, en inglés. Segundo, la traducción es más parecida a un mensaje escrito genuinamente por un hispanoparlante que a una traducción real de un mensaje en inglés (aunque esto puede ser más cuestión de percepción personal). Y tercero, y más importante, ¡no hay ningún enlace, ninguna información, ninguna evidencia que sustente lo que se afirma aquí! Nada, más allá de lo que dice un supuesto africano; sólo hay un nombre de construcción sospechosa, sin ninguna referencia o credencial que permita comprobar que sabe de lo que está hablando.