Ayaan Hirsi Ali nació en Mogadiscio en 1969. Hija de un opositor político de la dictadura de Somalia, vivió en el exilio, trasladándose de Arabia Saudita a Etiopía y luego a Kenia. Al igual que el 98 por ciento de las niñas somalíes, Ayaan fue sometida a la mutilación genital femenina. Ella abrazó el islam mientras crecía, pero con el tiempo empezó a cuestionar aspectos de la fe. Un día, mientras escuchaba un sermón sobre las muchas maneras en que las mujeres deben estar sujetas a sus maridos, no pudo resistirse a preguntar, "¿Nuestros maridos también nos deben obediencia?"