Los bebés expuestos a roedores y a la caspa de mascotas, a los alérgenos de cucarachas y a una amplia variedad de bacterias domésticas en el primer año de vida parecen estar menos propensos a sufrir de alergias, sibilancias y asma, según los resultados de un estudio realizado por científicos del Centro Infantil Johns Hopkins y otras instituciones.