La temperatura de Marte oscila sobre los ochenta grados centígrados bajo cero, pero podríamos elevar su temperatura mediante la introducción de gases de efecto invernadero. El suelo marciano contiene los componentes básicos de los perfluorocarbonos (PFC). Se podrían extraer estos gases y enviarse a la atmósfera para conseguir el primer paso hacia el calentamiento. La superficie del planeta comenzaría a descongelarse liberando el dióxido de carbono congelado en los casquetes polares y en el suelo, lo que aceleraría el calentamiento al atrapar este gas la energía solar tal y como sucede en la Tierra.