David Pineda García, ingeniero forestal, se define ateo y agnóstico. Negar la existencia de Dios fue para él un proceso dialéctico largo y complejo que le tomó más de una década, pero en el cual, refiere, descubrió que dudar es el camino más próximo al acierto.

No es el único guatemalteco que tiene estas convicciones, y por eso, junto a varios amigos, fundó la Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares (AGHS), oenegé con proyección social y científica.