No sorprende entonces la reacción de alarma cuando el director de drogas del INVIMA anunció en días pasados una serie de posibles controles y restricciones al multimillonario mercado. Pero, ¿qué podría haber de nocivo en una tibia y relajante infusión de valeriana o de pasiflora como para restringir su venta bajo prescripción médica? En mi opinión, excelentes argumentos respaldan la decisión.