Según dijo a Ariza a KienyKe.com desde ese momento inició el matoneo en contra de sus hijas, en especial hacia la menor, quien en un momento manifestó que quería suicidarse.

Por esta razón, las niñas fueron retiradas del plantel educativo, perdiendo los cupos en la escuela pública. Su papá asumió la educación de las niñas en casa porque no tiene los recursos económicos para pagar un colegio privado.

“Estoy completamente seguro de que el problema comenzó cuando le dije a la profesora Luz Elena Muñoz que me mantuviera al margen de la tradicional clase de religión a la niña. Yo me di cuenta de la incomodidad de la señora”, dice Ariza.

Después de acudir -sin resultado alguno- a la Secretaría de Educación en la Alcaldía de Bogotá y a la Procuraduría, el padre de familia interpuso una tutela en contra de Ministerio de Educación, la Secretaria de Educación de Bogotá y el Colegio Distrital Gabriel Betancourt Mejía. “En todas partes se burlaron de mí y me mamaron gallo”, asegura.