Dados los últimos hechos revelados por la prensa, de la operación de encubrimiento de crímenes y negociaciones políticas que incluyen lobistas, la cúpula de la Iglesia Católica ha demostrado que no está a la altura de encabezar una ceremonia conmemorativa de la Independencia de Chile.

La Fundación Sociedad Atea, solicita formalmente a las autoridades del país, gobierno,parlamento y líderes políticos a terminar con la costumbre de asistir a la Catedral Metropolitana para celebrar la Independencia del país con una ceremonia religiosa, siendo esto un acto que atenta contra la esencia de un Estado laico.

Cuesta entender que Chile, un país que si bien no cuenta con la categoría de Estado laico en su constitución, pero que sí tiene un reconocimiento a la «separación Iglesia-Estado», tenga un Te Deum para celebrar la independencia del país, un exceso que no contribuye en nada a avanzar en unir a los chilenos, que es lo que debería primar en un día tan republicano como el 18 de septiembre.

Chile es uno de los 6 países en el mundo que realiza un Te Deum con motivo de su fiesta nacional. Los otros países son Argentina, Bélgica, Guatemala, Haití y Perú.

Instalar al Presidente de la República de Chile, en la primera fila de una iglesia para escuchar el sermón de un líder religioso, que como ya es tradición, aportillará todo tipo de avance social que no comulgue con sus particulares «valores», no es precisamente una muestra de independencia, sino todo lo contrario.

Seguimos atados y dependientes del poder religioso tal como en la colonia. Chile se merece un acto conmemorativo laico y republicano, al que se podría invitar a todas las religiones, pero que sea encabezado por el Presidente de la República y no sea solo mero invitado que va a recibir lecciones de moral a un templo.